Una de las razones por las que esta ciudad me tiene enganchada es porque hay cosas que pasan aquí, que no pasan en otros sitios. Sin ir más lejos el miércoles estuve en una proyección ilegal de una peli.
Mi compañero me preguntó que si me apetecía ir al cine. Le dije que sí y le pregunté que qué veríamos y me respondió que no lo sabía. Intenté sonsacarle a dónde íbamos y el nombre de la película pero no hubo manera. Asi que me fui con él a ciegas y llegamos a Alexanderplatz y entonces nos paramos justo enfrente de la Fernsehturm y me dijo que alguien vendría a recogernos.
Mientras estábamos allí empezó a llegar más gente y entonces me acordé de una cosa que me contó hace tiempo. Hay un newsletter, como una lista de correo que si consigues registrarte, te envían un e-mail cada 4 semanas aproximadamente diciéndote un punto de encuentro, la fecha y la hora. Tú vas allí pero no sabes a dónde te llevan. Tienes que pagar 5€ y con eso ves una película y tienes bebidas. Esta vez nos dividieron en dos grupos para no dar el cante porque seríamos como 140 personas. Estando en la plaza llegó un hombre se puso un casco de albañil y todos le seguimos. Nos paramos, le pagamos y nos dividieron. Nos llevaron a una obra enfrente de lo poco que queda del Palast der Republik. Entramos en la obra y tuvimos que hacer medio “escalada”, bajar dos pisos y finalmente pasamos al lado del río, debajo de un puente y entramos a los sótanos del Palacio. Increíble pero cierto. Había puesto en una habitación una tela en la pared y habían instalado un DVD a un proyector. Nos pusieron una película de principios de los 80, inglesa. No pude saber el título porque no lo pusieron, pero no era nada del otro mundo. Estaba en inglés y allí nos sentamos todos en tablones de la obra o en cubos.
La verdad es que fue bastante divertido. Si por casualidad nos pilla la policía no me quiero ni imaginar la que se hubiera liado jejeje…
El Palast der Republik/ Palacio de la república en Mayo 2008. Ahora queda mucho menos de el. Prácticamente se ve a través de él, sólo queda la estructura.
Este fue el último punto de encuentro.
La torre de televisión, Fernsehturm en Alezanderplatz.
Pues como esta, mil cosas más por el estilo ofrece Berlín. Es lo que la hace diferente de todas las ciudades. El espíritu de la gente. A pesar de que cada vez se está comercializando más y Berlín es una ciudad turística todavía tiene estas cositas que le dan su encanto. Me hubiera gustado estar en Berlín en los 70/80….
Berlin, mein Liebling…