Exactamente en tres semanas estaré de vuelta en España para quedarme hasta que termine la carrera. A pesar de que tengo el blog abandonado, sentía la necesidad de contar cómo me siento en estos momentos. Durante este año han pasado muchas cosas y estaba muy ocupada y eso junto con mi vaguería son la razón de mi abandono al blog. Ahora tengo bastante tiempo libre aunque tengo que estudiar y no puedo evitar pensar en lo que está pasando en mi vida y en lo que se acecha. Cuando me mudé a Alemania pensaba que no volvería pero la experiencia me ha hecho cambiar de opinión. Soy demasiado mayor como para empezar una carrera en el extranjero y no quiero soportar más trabajos para estudiantes o para inmigrantes. No, de eso nada. Así que cuando se me acabaron los recursos y las ideas para alargar mi estancia en este maravilloso país decidí coger las riendas de mi vida y tomar decisiones. Decisiones nada fáciles. Me vuelvo a Alicante para terminar la carrera y, tener algo en la mano para poder buscar un trabajo en el extranjero que no sea de camarera o en un call center o dar clases.
No puedo explicar muy bien los sentimientos que tengo pero se cruzan por todas partes. Por una parte, tengo la alegría de ver a mi familia y a mis amigos (pues llevo desde Navidades sin pisar la patria) y la alegría de disfrutar el buen tiempo y nuestra comida, la alegría de ver crecer a mis sobrinas. Pero por otra parte, tengo miedo, estoy asustada de echar de menos Alemania tanto como me imagino. De echar de menos hablar alemán, de perder lo que he conseguido hasta ahora, de sentirme extraña en mi propio país por haberme acomodado a otro, echar de menos tantas tantas cosas…
Tengo un tic en el ojo. Ha vuelto. Y no consigo dormir bien desde hace semanas. Mis muebles, mi ropa, mis cosas están repartidas en Bruselas, en la costa belga, en Beerse, en Colonia, en Arenales. Cuando vuelva a Colonia después de estas “vacaciones” no tendré ni mi cama en mi habitación. Tengo un maletón enorme, una mochila y mi ordenador.
Ahora estoy de vacaciones en Bélgica, en Beerse en la provincia de Amberes en “de Kempen”. Me estoy volviendo una especialista de Bélgica, de los flamencos y de Neerlandés (más adelante hablaré sobre ello) y aún así no puedo quitarme de la cabeza todas esas cosas. No quiero que se termine esta etapa, no quiero dejar Alemania pero no tengo otra opción mejor y ahora es demasiado tarde.
Las cosas en España han cambiado mucho desde Septiembre del 2007, han cambiado desde las cosas más ínfimas a las más importantes. Vuelvo en Septiembre del 2009, después de dos años con la misma esencia pero con otras cosas diferentes. Espero que el choque y la adaptación sean rápidas y no tenga que lamentarme demasiado por esta decisión. De todas formas me escaparé de vez en cuando a Bruselas para visitar al flamenco y a Berlín para ver a Gaby, con lo que espero que se haga más ameno este próximo año, esta etapa, este curso.









