Las dos primeras semanas han sido sobre todo estresantes. He tenido que hacer una cantidad de papeleos importante y todavía me quedan algunas cosillas pendientes. Lo peor de todo fue organizar el horario de mis clases y elegir entre las “pocas” asignaturas que ofrece la FH. Supuestamente mi “acuerdo de aprendizaje” ya estaba hecho y firmado por mi coordinadora de la UA y solamente tendría que cuadrar los horarios, el problema vino cuando aquí me prohibieron asistir al 99% de mis asignaturas por pertenecer a “Master” y no al “Bachelor”. Primer bajón, primera desilusión. Una de las cosas por las que acepté venir fue porque supuestamente podía hacer cosas que en Alicante no, como por ejemplo asignaturas específicas de interpretación. Esto hizo que me desilusionara bastante, puesto que además según iba visitando las clases y probaba me daba cuenta de que el nivel era más bajo. Por lo menos, yo ya tenía esos conocimientos o había cursado la mayoría de las asignaturas. Asi que si sumamos la incompetencia de mi coordinadora de Alicante y del coordinador de aquí, la mala organización de mi carrera en Alicante y que sólo me convaliden 40 créditos en un año poco a poco era lógico que mis ilusiones se vinieran a bajo. Por suerte, topé con dos profesores que me gustaron y he decidido apuntarme a todas sus clases e incluso a las que he dado. Así por lo menos oiré alemán y no estaré en casa tocándome la barriga. El caso es que ahora tengo el horario al completo y quizás me equivocaba en lo del nivel. Me he dado cuenta de que no es que el nivel sea más alto o más bajo sino que estoy acostumbrada a otro tipo de clases, de profesores, de relaciones, de forma de estudios. Aquí mi carrera es mucho más práctica que en España, o por lo menos que en Alicante. Nos mandan “deberes” absolutamente todos los días y la relación entre profesor y alumno es mucho más cercana que en la universidad en España. Aquí los profesores y los alumnos hablan, discuten, el profesor acepta criticas y los alumnos quieren aprehender. En España nos dedicamos a ir a la universidad, coger apuntes, hacer el trabajo de turno y a casa. El profesor está en un pedestal y lo que dice va a misa. Y si en el examen pone cosas que no están en el programa o no se han visto en clase te jodes. Aqui no es así. Los profesores además facilitan absolutamente todo. En esa parte la idea me parece mucho mejor. Sólo hay un pequeño problema para ciertas asignaturas como en las que tenemos que traducir textos específicos al alemán no siendo nuestra lengua materna y, es que esta semana un compañero y yo hemos necesitado más de 15 horas para traducir un texto sobre la rabia. También hay que decir que no teníamos materiales a mano como textos paralelos o enciclopedias. En eso, eficacia, bibliotecas, tecnología, etc. la universidad de Alicante se merece un 10.
He de reconocer que la segunda semana ha sido mejor que la primera y espero que siga así, aunque menos estresada que he tenido dos días un tick en el ojo que no me dejaba ni dormir.
Esto no viene a cuento pero quería decir que voy a intentar a partir de ahora escribir las entradas en español y en alemán. No las traduciré evidentemente crearé textos contando más o menos lo mismo para que mis amigos de Berlín también puedan seguirme la pista.